martes, 22 de febrero de 2011

Difícil Decisión Capítulo 3

Capítulo 3 - Decisión.

Entré en la habitación y la doctora le dio la noticia.
- Belinda ¿Verdad?- la preguntó la doctora.
Ella asintió.
- Verás, hemos intentado contactar con su familia, pero no ha dado resultado.
- Murieron en un accidente hace unos meses.- dijo con la voz asustada y triste.
- Lo siento, pues es que… -dudó en si decirlo o no- te tendrás que ir con este hombre que te ha salvado, solo hasta que vuelva tu familia. No puedes permanecer más tiempo en el hospital, necesitamos la habitación. Piénsatelo, si no, llamaremos a protección para que estés con ellos hasta que te recuperes, nosotros vendremos en una hora.
La miré, tenía los ojos llorosos. Sentía un pequeño miedo por si se vendría conmigo o no.
Cuando la doctora salió, vacilé un momento si hablarla o no.
- Bel, en mi casa estarás bien. Mi hermana vive allí conmigo, y si no quieres verme, podrás estar con ella y te ayudará en lo que quieras, pero si quieres irte a la protección, lo entenderé.
- Déjame sola, por favor.- pidió entre algunas lágrimas que se le escapaban.
Salí de la habitación y me dirigí a la cafetería, no había tomado nada desde la cena con Verónica. Estaba levantándome para subir a la sala de espera de nuevo cuando me sonó el móvil, era mi hermana, estaba preocupada ya que anoche no fui a dormir por quedarme con Bel.
No sabía por qué lo hacía, tal vez por su belleza, o por su aparente inteligencia, o tal vez tenía la obligación de ayudarla, estaba completamente confuso. Después de terminar de hablar con mi hermana, esta se dirigió al hospital para ver a Bel, e intentar convencerla de que se viniera a casa, ya que tal vez con la visita de una mujer se sentiría más protegida.

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Todavía no entendía por qué ese chico, que no sabía ni su nombre, me ayudaba. Estaba dudosa, no quería ir a protección ni con ese chico desconocido, pero algo de mí tiraba más para el chico.
Cuando menos me lo esperaba entró la doctora a la habitación, con el chico y una chica que no había visto nunca.
- Belinda, nos tienes que decir tu decisión.
- No quiero ir a ningún sitio, quiero quedarme aquí.
- Sabes que no puedes.-dijo la doctora
- Pues me iré a mi casa.
- No puedes, estás muy débil y podrías necesitar ayuda.
- Vente con nosotros, soy Ayleen, su hermana.
- Ya te lo dije antes, no tendrás ni que verme si tú quieres.
- De acuerdo, pero quiero tener mi espacio hasta que ya pueda hacer cosas por mí misma.
- De acuerdo.- dijo el chico mientras sonreía, al igual que su hermana.- Aunque eso de hasta que puedas hacer cosas por ti misma…- miré a la doctora y ella asintió- el que te hizo las heridas, te violó- vi una expresión de miedo en su rostro- y te dejó embarazada.
- Pero nosotros te podemos ayudar en lo que quieras.- contestó Ayleen.
No pude evitar llorar, en un momento me arrepentí de haber tomado esa decisión, pero ya no había vuelta atrás.
Cuando llegó el momento me levanté, me costaba andar un poco todavía así que me tuvieron que llevar en silla de ruedas al coche, el trayecto no fue muy largo.
Vivían en un chalet enorme y con piscina, según me dijeron ellos.
- Por cierto, he sido un completo imbécil, no me he presentado, soy John.
Sonreí sin ganas.
- ¿Quieres algo en especial para cenar?- me preguntó Ayleen.
Moví la cabeza de un lado a otro.
- ¿Te parece bien un poco de pescado?
Asentí.
- Pues en cuanto lo preparé a cenar.
Cenamos tranquilamente y después me colocaron en una habitación y pude dormir, aunque algo inquieta.

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